Imaginad extensas superficies de prados y valles verdes poblados de todo tipo de flores, donde habitan numerosas criaturas y pastan desde el ganado de los pastores, hasta manadas de majestuosos unicornios procedentes de bosques cercanos. Imaginaos inmensos bosques llenos de magia que rodean los prados, hogar de una variedad inimaginable de seres, tanto mágicos como sin magia, que viven en harmonía entre los robles centenarios. Atravesando los bosques mientras describen numerosas formas, imaginad pequeños arroyos de agua cristalina donde viven preciosos espíritus y hadas. Manchando la superficie verde creada por los árboles, pueden apreciarse desde pequeños estanques, hasta grandes lagos surcados por bellas aves acuáticas. Imaginaos una modesta ciudad medieval rodeando plazas donde descansan viejos arboles que desprenden una sensación inexplicable de serenidad. Imaginad ahora sus habitantes, tanto humanos como elfos y demás seres poseedores de magia que, al contrario que en el caso de los humanos, son discriminados y marginados por la Iglesia, lo que provoca numerosos intentos por ocultar sus verdaderas identidades. Ahora, imaginad a la diosa, la Madre Naturaleza, creadora de todo lo existente, que debe asistir con resignación a las cazas de brujas y druidas que siempre la han apoyado y respetado. Estos últimos, increíblemente numerosos antes de la llegada de los cristianos, se han visto reducidos en número de forma drástica durante los últimos siglos, pero, pese a todo, nunca les abandonará la esperanza de un futuro mejor dónde no se verán obligados a ocultarse ante la Iglesia y podrán volver a contemplar cómo la vida transcurre en paz en el pequeño reino.
En los últimos años, cuatro de los muchos componentes de la Diosa Madre, el Fuego, la Tierra, el Agua y el Aire, han creado al inseminar mujeres sin que estas lo supieran, cuatro semidioses, que poseen el don de manejar estos cuatro elementos a cambio de su voz, su vista, su oído o su olfato, y sólo ellos, con la ayuda de alguien capaz de guiarles, serán capaces de salvar Dyärene del mal que se avecina silenciosamente sobre sus tierras…




0 comentarios:
Publicar un comentario