domingo, 27 de diciembre de 2009

La doncella de blanco

Aún no tiene sus ojos, ni su ropa, ni sus zapatos... Pero esta mañana no hacía frío y ha sido inevitable salir a hacerles unas fotillos. Después de 4 meses, la encuerpé por fin el día 25.
Al fin, Nessa ^^









lunes, 14 de diciembre de 2009

Alianzas

Me desperté de improviso con la llegada de la noche, en el lugar exacto donde juraría haber sido atacada por algo antes de perder el conocimiento. Abrí los ojos sin ser capaz asimilar lo que era capaz de ver. El escenario no había cambiado, solamente mi forma de verlo. Era de noche… y mi visión era tan buena como la que tenía durante el día, tal vez incluso mejor. Pero mi sorpresa fue todavía mayor cuando noté el cuerpo rígido, frío, pero lleno de fuerza y energía. Levanté la mano para observarla con claridad. La velocidad a la que lo hice me asustó en un principio. Mi piel era pálida, mucho más que cualquiera que hubiera visto hasta ahora. Cuando sentí mis afilados colmillos sobre mis labios al cerrar la boca, mi estupefacción sobrepasó sus límites.

Poco a poco, el terror que sentía fue dando paso a un sentimiento todavía más estremecedor. Yo sabía a que pertenecían estos síntomas, pero no podía ni quería creerlo. ¿Estaba soñando? Pocas eran las personas de la época que no estaban al tanto de las leyendas aparentemente verídicas que pasaban de boca en boca, de pueblo en pueblo. ¿Me había transformado un vampiro? Aquella idea me horrorizaba, paralizaba mi mente, me parecía algo imposible. Supe que mis sospechas eran reales cuando comencé a sentir una terrible sed que me quemaba la garganta y el color de la sangre inundó mi mente.

Pero no fui capaz de moverme. No lo fui, hasta el momento en el que un desgraciado ciervo se aproximó hacia la zona donde permanecía tumbada en el suelo, ignorando el peligro que acechaba entre la espesa vegetación del bosque. Llegó un momento en el que no pude resistirme a los impulsos de mi cuerpo. Antes de poder darme cuenta, ya había saltado sobre el animal y me hallaba bebiendo sangre de su cuello.

Una vez hube acabado mi pequeño banquete, comencé a experimentar con mis nuevas capacidades. Mi velocidad, mi fuerza y todos mis sentidos se habían vuelto considerablemente mejores. Pero esto último no me compensaba. Por culpa de Nessa me había convertido en un monstruo. De no haber sido por ella, la bestia que me había transformado no se habría encontrado allí, seguro.

En ese momento, el sentimiento de odio que sentía hacia ella se convirtió en algo insoportable. Me vengaría. Estaba segura de ello. Pagaría por todo lo que me había hecho, y para eso disponía de nuevas habilidades con las que ella contaba únicamente con la salida de la luna llena.

Pero sabía que no podría hacerlo sola, necesitaba aliados, unir mis fuerzas con alguien para duplicar nuestro poder. Y, hasta entonces, necesitaba también un lugar en el que refugiarme, donde poder esconderme de las miradas curiosas y, por supuesto, de la Iglesia, quien no dudaría en recurrir a todos los medios a los que tenía acceso para acabar conmigo.

Lo primero que hice fue marcharme de allí, dirigiéndome en dirección opuesta a la ciudad donde había nacido. Estaba segura de que no la echaría de menos. Ni a la ciudad, ni a mis padres. Y mucho menos a Nessa, pese a saber que volveríamos a encontrarnos, posiblemente por última vez.

Varios días después, estaba en la playa. Había llegado hasta el límite norte del reino.

Gracias a mi desarrollado oído, había podido escuchar durante estos últimos días rumores sobre fuerzas oscuras que comenzaban a acercarse hacia el reino, procedentes de un origen desconocido. Ya que la frecuencia con la que oía hablar de ellas aumentaba conforme me acercaba al mar, supuse que sería allí donde antes se confirmaran los temores del pueblo. ¿Podría encontrar un aliado en ese peligro que se cernía sobre las tierras del reino? Esa era la razón por la que estaba allí. Pero, ahora, ¿cómo encontrarlo? Y, sobretodo, ¿qué era lo que estaba buscando? Esperaba poder encontrar la respuesta a esas preguntas lo antes posible.

Pese a ser verano, la noche era fría. El viento hacía chocar con furia las olas contra las numerosas rocas que habían permanecido en aquella playa durante siglos, mientras jugaba con mi pelo iniciándolo en una danza impredecible a mis espaldas. Siempre había estado orgullosa de las suaves ondas castañas que alcanzaban mi cintura. Solía recoger algunos mechones en dos moños perfectos en la parte superior de mi cabeza, dejando suelto la mayoría del cabello. Pero aunque mi pelo no hubiese cambiado desde el ataque que había sufrido en el bosque, como había podido comprobar pocos días antes, el iris de mis ojos había adquirido una tonalidad ámbar, mientras las pupilas recordaban a las de un gato.

Había encontrado al llegar allí una pequeña cueva suficientemente escondida como para poder resguardarme durante el día, en el que me sumía inevitablemente en un tranquilo sueño que no acababa hasta la llegada de la oscuridad.

Y así pasaron varios días. Me levantaba junto a la luna para saciar mi sangre noche tras noche.
Pero una noche ocurrió algo distinto. Cuando me desperté, pude sentir que algo había cambiado a mi alrededor. La atmósfera que había en aquel lugar era distinta. Sabía que lo que vería al abrir los ojos sería distinto a lo que solía presenciar cada noche.

Al principio todo parecía seguir igual… hasta que al acercarme a la salida vi una esbelta silueta.

Gracias a la inmejorable vista que poseía a causa de mi condición, pude distinguirla con asombrosa claridad. Una joven mujer parecía esperarme, sin apartar la vista de mi. Sus cabellos eran cortos y relativamente rizados, del color del fuego. Caían cuales llamas cansadas sobre sus hombros junto a diversas pequeñas trenzas que las acompañaban en su descenso. Sus ojos, de un rojo intenso, parecían vigilar todo cuanto les rodeaban, sin perder detalle. Varias pecas salpicaban su delicada piel a la altura de la nariz y mejillas, otorgándole cierto aspecto infantil a su seria expresión. Pero sin duda en lo que más me fijé fue en los dos pequeños colmillos blancos que reposaban sobre sus gruesos labios cuyo color recordaba a la sangre.

No podría explicar la sensación que tuve al ver a otro vampiro. No sabía ni siquiera que era lo que sentía ¿miedo por mi “vida”? ¿Alegría por no estar sola? ¿Celos por tener una rival en el terreno de caza?

Fuese lo que fuese, ella no me otorgó demasiado tiempo para pensarlo. En cuanto hube llegado hasta ella, abrió la boca para saludarme de forma cordial.
<< - Sígueme. - Me dijo después. >>

Obedecí sin rechistar, temiendo por lo que podría ocurrir de no hacerlo.
Y así fue como lo conseguí. Ahora, junto con el aliado más poderoso que cualquiera podría imaginar, estoy de vuelta.

Merilwen

viernes, 11 de diciembre de 2009

El ataque

La noche en que me marché, no se me pasaba por la cabeza la idea de volver algún día. Me sentía confusa, todo me parecía incomprensible. Pero notaba, al mismo tiempo, como el rencor invadía mi cuerpo. Rencor, odio y sed de venganza. Era culpa suya, tenía que serlo. Los momentos vividos durante esa terrible noche se repetían sin descanso dentro de mi cabeza.

Aquella vez, poco después de cenar, minutos antes de la caída del sol, Nessa, mi hermana mayor, se había marchado de casa, para, supuestamente, ir a dormir a casa de una amiga. Pero yo sabía que no era así. Al contrario que mis padres, yo me había dado cuenta de lo que ocurría hacía ya varios años. O eso creía.

Ocurría todas las noches de luna llena. Nessa, poco antes del crepúsculo, comunicaba a mis padres que pasaría la noche con alguna amiga suya, por lo que tenía una buena escusa para su ausencia.

Sabiendo que esta vez pasaría lo mismo, decidí marcharme yo también, seguirla a donde fuera a ir. Todo el mundo ha oído alguna vez una historia de amor, o visto alguna pintura en la que pudiesen apreciarse dos enamorados bajo la luz de la luna, casi siempre llena. Era por esa razón por lo que imaginaba que, cada una de esas noches, Nessa huía de casa para pasar una noche romántica con alguna persona especial.

Si hubiese sido consciente de lo que ocurría realmente, jamás habría salido de casa. Y, de haberlo sabido, mi vida no se habría convertido en un infierno. Pero, ¿Cómo iba yo a saber eso? Tan sólo era una ignorante elfa de 130 años…

Poco después de que ella se marchara, me despedí de mis padres y les deseé buenas noches. Estaba dispuesta a pillar a mi hermana con las manos en la masa… y a delatarla. Sencillamente porque ella había sido siempre la primera en todo, la favorita. Y después estaba yo. La hermana pequeña que nada sabe, y que todo lo hace imitando a su hermana. La que menos recibe, y por la que menos se preocupan. Ya estaba harta. Nessa pagaría por todo lo que me había hecho pasar, que hasta entonces, aunque no me había dado cuenta, no había sido gran cosa.

Al principio, ella caminó en dirección a la casa de su amiga, al otro lado de la pequeña ciudad. La seguí despacio, silenciosa. Me ocultaba a cada paso, convencida de que acabaría delatándome. Fue unos minutos después cuando, casi corriendo, cambió de rumbo y se dirigió hacia el bosque, fuera de las murallas que protegían la ciudad. El sol apenas podía verse ya.

Una vez llegó a las afueras de la ciudad, oculta de la mirada de los campesinos que regresaban a sus casas después de una larga jornada de trabajo en el campo, comenzó a correr lo más deprisa que pudo. Yo la imité, temiendo perderla de vista.

Llegamos al bosque. Aunque seguía manteniendo las distancias, me encontraba cada vez más cerca. En cualquier momento podía desaparecer entre la abundante vegetación de aquel lugar.

Seguía corriendo, pese a no poder hacerlo con la misma libertad que antes, pues sus movimientos se veían limitados por los árboles y arbustos que casi consiguieron hacerme caer en un par de ocasiones.

Varios minutos después, la luz emanada por la luna llena se filtraba entre las verdes hojas de los árboles de aquel mágico bosque.
Nessa se paró en seco.

Aquel repentino gesto me pilló desprevenida. Quise parar en el instante para no acercarme más a ella. De no haber sido por un pequeño árbol que se encontraba justo al lado mío, habría sido descubierta.

Nessa, exhausta, se sentó en una roca situada en un pequeño claro. Cuando miré a mí alrededor descubrí que me había perdido. Pero eso no me importaba, sabía que pronto llegaría la persona a la que Nessa esperaba, ese era el lugar perfecto para un encuentro romántico.

Pero lo que vi después no me lo esperaba.

Nessa se desnudó, para después ocultar sus ropas entre la vegetación. Y fue cuando la luna comenzó a alzarse sobre el claro, cuando algo en Nessa cambió. Tras soltar un gemido casi inaudible, se encogió sobre sí misma, para acabar cayendo al suelo. Trató de incorporarse apoyándose sobre sus manos, con la cabeza agachada. Y entonces, algo comenzó a surgir de su piel. Una impresionante cantidad de pelo plateado crecía a una velocidad vertiginosa, mientras su fisionomía se transformaba, una larga cola aparecía tras ella y afiladas garras sustituían sus delicadas manos.

Ante mi sólo veía una enorme loba cuyo pelaje brillaba a la pálida luz de la luna llena.

Yo, que había podido presenciar todo el proceso de transformación desde mi inseguro escondite, no daba crédito a lo que veía, ni era capaz de asumirlo. Ahora lo que sentía ya no era curiosidad, ni envidia. Tenía miedo.

Mi estupefacción se vio interrumpida por un repugnante olor que pronto llegó hasta mí. Lo último que recuerdo, es haber visto a mi hermana aventurarse hacia las profundidades del bosque, justo antes de que sintiera un escalofriante dolor en mi esbelto cuello.

Merilwen

miércoles, 25 de noviembre de 2009

El bosque












domingo, 25 de octubre de 2009

Vuelta a la vida

Fue como si volviera a la vida. Como si, después de tantos años vacios e interminables, obtuviera al fin mi recompensa. Pero, al igual que sentía felicidad, también sentía tristeza por lo que ella era y por lo que era yo.

La noche en que la encontré, yo paseaba por el bosque, aburrido. No tenía nada que hacer, ni tampoco ganas. Me sentía débil, como si últimamente me hubiera estado consumiendo poco a poco. Porque todo eso no tenía sentido. Todo estaba oscuro, salvo por la débil luz de la luna llena que lograba filtrarse a través de las hojas de los árboles, pero no tenía problema alguno para moverme en la noche, tan solo de día. Una ligera brisa de aire fresco arrastraba las hojas muertas, mientras podía oír los gritos de los murciélagos y los silbidos de los grillos. Me tumbé sobre la hierba. No quería seguir así.

Cerré los ojos. Pero no me quedé mucho más tiempo en esa posición, pues un olor misteriosamente familiar y repugnante llegó hasta mí. Y al instante supuse lo que era. Y “eso” no estaba solo. Sin saber exactamente para que, me acerqué, y, tras ocultarme detrás de un pequeño arbusto, les vi.

Él era grande, mucho más de lo imaginaba, pero sabía que podría con él. Su espeso pelo conseguía ocultar parcialmente su cara, por lo que no pude verla con precisión. Pero eso no me preocupó, por que quien me llamaba la atención no era esa enorme bestia salvaje, sino la preciosa niña que había debajo de él.

A primera vista, me había parecido exactamente igual que el resto, su vida no me había preocupado lo más mínimo. Pero después la miré más detalladamente. Su cara, envuelta en sus cortos cabellos plateados, era preciosa. Pero su expresión era de profundo terror. Sus brillantes ojos del color del hielo se habían abierto de forma desmesurada ante la mirada asesina de su atacante, que trataba de arrancarle el brazo en ese instante.

Una furia inexplicable logró controlar mi mente de forma inconsciente. No podía permitirlo. No ahora, que la había encontrado. Abrí la boca de forma amenazadora, mostrando mis afilados colmillos, aun sabiendo que aquel ser no podía verme. Sentí como la rabia me invadía. El licántropo, como ya he dicho antes, no me vio, pero si me sintió. Y pudo oler mi aliento putrefacto. Tan solo unos segundos después, huía a través de la espesa vegetación del bosque, dejando a aquella niña al borde del desvanecimiento y cubierta de sangre.

Pero eso no era todo. El enorme hombre-lobo que había tratado de matarla había cambiado su vida para siempre sin que ella lo supiera por el momento. Pero, aunque yo sí que lo sabía, no tenía la intención de separarme de ella, aunque tuviera que esperarla entre las sombras…

Vardeth

viernes, 9 de octubre de 2009

La niña del harpa

Antes de nada tengo que decir que este es un personaje cuya ficha no he colgado todavía y que no he podido encarnar aún en una muñeca, pero ya que le he escrito me apetece colgarlo :)


Desde que tengo uso de la razón, no recuerdo haber podido sentir jamás hasta aquel momento. No sentía frío, ni miedo, ni confusión. No me sentía sola ni abandonada, no me sentía perdida. Ahora, en cambio, sé que puedo sentir…

El primer recuerdo que tengo de mi infancia son las interminables noches de invierno en las callejuelas de los pueblo de Dyärene. Noches en las que, como ya he dicho antes, no sentía nada. Simplemente esperaba, esperaba con los ojos abiertos a que todo acabase, a que aquél silencio y aquella oscuridad llegaran a su fin. Apenas dormía, casi no comía, y mis ropas eran escasas, a pesar de que más de una vez los campesinos que habitaban las casas de aquellos pueblos me habían ofrecido tanto comida como mantas, conmovidos por mi horrible condición. Pero yo siempre lo rechazaba todo, ya que sabía de alguna forma, que yo no lo necesitaba. Mi pelo crecía, yo adelgazaba, y continuaba mi solitario camino hacia ninguna parte.

Pero todo cambió un día. No podría decir donde me encontraba, ni la edad que tenía, pero seguramente rondaba los doce años cuando lo encontré. Era un día cualquiera, de otoño para ser más exactos. Yo caminaba descalza por un pueblo más, idéntico a muchos otros por los que había pasado, cuando de repente tropecé con algo y caí sobre las hojas secas que se habían amontonado alrededor de un viejo árbol seco.

Me levanté lentamente, indiferente. Total, solo sería una rozadura más para poder completar la inmensa colección de cicatrices que tenía por todo mi cuerpo. Sin tener nada mejor que hacer, comencé a buscar sin demasiado entusiasmo entre las hojas del suelo lo que pudiera haber causado mi caída. Y lo que descubrí entonces fue algo que no había visto en mi vida, y sin el cual no cabe duda de que no habría sido la misma.

Bajo las hojas rojizas de los arboles de la plaza, había un harpa. Por entonces, no sabía cómo se llamaba, ni lo que era, ni para que servía. Pero si sabía que era algo mágico. Todo en ella me fascinó.

Y fue entonces cuando, al fin, sentí algo. En ese preciso instante en el que toqué sus cuerdas y acaricié la superficie del instrumento. Y cuando, un tiempo más tarde, vi una segunda harpa, pero esta vez siendo tocada por otra persona. Mientras el músico tocaba en la plaza de una pequeña aldea, yo escuchaba atenta, en silencio. Aquella música fue lo que me sacó de aquel trance en el que había vivido desde siempre.

Y desde aquel momento, comencé a practicar. Al principio no lograba comprender el funcionamiento del objeto, pero, poco a poco, fui lográndolo. Y los momentos en los que tocaba podía sentirlos llenos de magia. Las notas me envolvían, y notaba cómo formaban una barrera protectora que me separaba del resto del mundo, aislándome de él en una burbuja, en la cual yo, después de muchos años, me sentía feliz.

A partir de entonces vi otras harpas a mi alrededor, maravillosos instrumentos que eran tocados por músicos expertos, y cuyo sonido era mil veces más bello que el que yo conseguía obtener. Pero no tardé en darme cuenta de que mi harpa no era como los demás.

Tal vez ellos tocaran mejor, y sus melodías fuesen más bonitas, pero ninguno de ellos podía igualar la sensación de bienestar que causaba la mía, ni sus composiciones llegaban a ser tan envolventes como las que yo creaba inconscientemente, a veces, incluso podía sentir que la misma harpa y la magia que producía me indicaban cual era la forma correcta de tocar.

Y fue así como yo seguí mi vida, pero desde entonces, con una nueva compañera de viaje, mi harpa. Tocaba en todo momento, mientras erraba a través del reino. No pasó mucho tiempo antes de que mi música comenzara a atraer a los habitantes de los lugares por los que pasaba, que me daban algunas monedas a cambio de que tocara el maravilloso instrumento. Y esa fue la que se convirtió en mi nueva vida.

Y todo siguió igual, hasta que descubrí todo lo que mi harpa y yo podíamos hacer realmente…

Layra

Bajo la luna llena

Aquel día habíamos discutido en casa. Por una tontería, acabamos todos marchándonos de casa, para pasar la noche fuera, como ocurría muchas otras veces cuando había problemas en casa. Ya tenía ocho años por entonces. Siempre que ocurría algo que nos hiciera marcharnos de casa durante la noche, mi madre me llevaba con ella. Pero esa vez fue diferente. Cada uno fue por su lado. Estaba tan furiosa que me dirigí sola hacia el bosque instintivamente. En ese instante, no tenía ni idea del riesgo que corría entre aquellos árboles.

Entré en el bosque, decidida, pero sin saber exactamente hacia dónde ir. No supe que estaba siendo vigilada hasta que ya fue demasiado tarde. Cuando ya no pude distinguir las luces del pueblo y únicamente la luz de la Luna llena iluminaba el sendero por el que caminaba, fue cuando realmente comencé a sentir miedo.

En ese momento, me arrepentí de haber ido hasta allí yo sola, en vez de ir con mi madre como hacía siempre. Pro ya había cometido el gran error de llegar hasta allí, y no había nada que pudiera hacer. Traté de volver sobre mis pasos, pero no tuve apenas tiempo de girarme cuando saltó sobre mí.

Aquel enorme ser logró paralizar mi cuerpo durante unos segundos, únicamente con su mirada. No Sabía lo que era, ni tenía forma alguna de descubrirlo. Sentía como aquellos ojos penetraban en los míos, impidiéndome desviar la mirada. Pero algo estaba claro; era grande, peludo, y, para desgracia mía, carnívoro.

Cuando al fin apartó su cabeza para prepararse para un nuevo movimiento, pude verlo. Lo que tenía sobre mí no era otra cosa que un lobo. Pero desde luego no era un lobo cualquiera. Su tamaño era considerablemente más grande que el de un lobo normal, y tanto su mirada como sus movimientos eran en cierto modo distintos a lo que había visto yo hasta ahora.

Su siguiente movimiento me pilló totalmente desprevenida. Tras abrir ferozmente sus enormes fauces, me mordió brutalmente en el antebrazo, que había usado para protegerme la cara en el momento de su ataque. Solté un agudo grito de dolor. Sus dientes atravesaron mi piel con una fuerza inesperada, y se hundieron en la carne hasta casi alcanzar mi hueso. Y fue en ese momento cuando algo cambió.

Fue algo que no se podría describir, que ni siquiera sabría cómo llamar. Pero algo está claro; no puede verse, ni puede notarse. Tan solo, de alguna forma, sentirse. Fuera lo que fuera, aquello asustó a la enorme bestia que trataba de arrancarme un brazo. Me soltó en un abrir y cerrar de ojos, se apartó unos metros de mí, y huyó velozmente hacia las profundidades del bosque. Sin poder creer lo que acababa de ocurrir, logré parpadear por fin. Miré mi brazo.

Pude distinguir la sangre bajando lentamente por él, cada vez en cantidades mayores, al igual que el inmenso dolor que me causaba la herida. Sentí nauseas. Había visto sangre pocas veces en toda mi vida, pero nunca tanta como aquella noche.

Reuniendo las pocas fuerzas que me quedaban y siguiendo las instrucciones de mis padres, me quité el delantal de un tirón, y lo enrosqué alrededor de la herida. Y no fue hasta entonces cuando las lágrimas comenzaron a brotar de forma abundante de mis ojos.

Asustada, dolorida, confusa y horrorizada, logré levantarme al cabo de unos minutos, y no pude evitar pensar en que podría haber sido lo que me había salvado la vida.

No tuve tiempo para pensar en nada más. De repente, todo se volvió oscuro. Pero logré oir, segundos antes de perder el conocimiento, las voces de mis padres que venían en mi busca, seguramente alertados por el grito que se podría haber escuchado hacía ya unos minutos por todo el reino…

Nessa

domingo, 27 de septiembre de 2009

Buscando

Varios años después, recordé esa noche. Ese instante, justo después de cenar, en el que entraba en la modesta casa de mis padres y encontraba sus pálidos cuerpos sin vida. La mesa, vacía. El libro no estaba. ¿Quién sabe cuántos secretos se escondían en su interior? No creo que nunca lo descubra. Ya estaba en la cama cuando esa imagen me vino a la cabeza, y supe al momento que, al igual que otras noches, no podría dormir.

Descalza y sin otro abrigo que el camisón de verano, salí al jardín. Aún recordaba como la amable anciana propietaria de esa casa me adoptó aquella terrible noche. Y aunque yo por entonces lo ignoraba, era ella quien me enseñaría, al igual que hizo con mi madre, los secretos de la brujería.

Atravesé el jardín con paso firme, sabiendo perfectamente a donde me llevarían mis pies. La hierba estaba fría y mojada. Aún podían oírse los diversos sonidos producidos por los animales de las granjas cercanas. Dejando la casa atrás, me acerqué al puente, junto al cual se encontraba el viejo molino de madera donde cada día los campesinos se acercaban a moler el trigo. A lo lejos, pude ver el pequeño castillo de piedra de nuestro rey. Ya estaba cerca.

Tras cruzar el puente, entre algunos matorrales, se encontraba la casa donde, junto a mis padres, me crié feliz mis diez primeros años de vida. Entré en su interior.

La pequeña estancia en la que me encontraba estaba sucia, llena de polvo, excrementos de animales, e incluso de algunas plantas que se habían internado en la habitación. A pesar de que no había vuelto allí desde esa noche, pude recordar sin problemas las diversas escenas familiares que se habían desarrollado hasta hacía ocho años en su interior. Mi pulso se aceleró. Pude volver a sentir aquella angustia, aquella sensación de miedo y confusión que se había apoderado de mí ocho años atrás, cuando en ese viejo y gastado sofá que tenía delante, encontré sus cuerpos.

No pude aguantar más. Sin apenas darme cuenta, di media vuelta y me dirigí directa al pueblo. Pero volví dispuesta a encontrar al asesino de mis padres.
Ya era de día cuando decidí que ya había esperado bastante. Me levanté de la cama, e quité el camisón y me puse el vestido. Tenía un aspecto horroroso, la falta de sueño no me favorecía lo más mínimo. Me calcé deprisa y, sin desayunar, salí de la casa en dirección al otro lado del pueblo.

Aunque el sol había salido hacía poco menos de una hora, el pueblo estaba ya lleno de vida. Pasando por la plaza junto a los árboles centenarios que tanto gustaban a los habitantes del lugar, podía ver a los mercaderes listos para vender sus mercancías, a algunos niños jugando a perseguirse y a los fuertes campesinos preparados para un nuevo día de duro trabajo. Numerosos animales paseaban también por la plaza, entre los juguetones perros de los vecinos, una familia de patos se dirigía hacia el río, mientras varios gatitos jugaban acechando hojas vigilados por su madre.

Continué mi camino, nerviosa. Las imágenes de la noche anterior rondaban todavía por mi mente. Cuando llegué por fin a mi destino, hice sonar la campana. Poco después, Nessa, mi mejor amiga desde la infancia, apareció desde detrás de la puerta.

Sus largos cabellos plateados, estaban únicamente recogidos por dos finas trenzas en la parte superior de la cabeza, que más atrás se unían en una coleta, mientras que el resto de su pelo caía delicadamente sobre su espalda. Sus preciosos ojos azules como el cielo mostraban claramente que no hacía mucho que había salido de la cama.
<<¿Otra vez? – Preguntó. Asentí con la cabeza con cara de resignación. -Pasa, estoy desayunando. – Me respondió. >>
Entré en su casa y la seguí hasta la cocina. Una vez sentadas las dos la una frente a la otra, comencé a contarle lo sucedido durante la noche.

Salimos de su casa aproximadamente a las nueve de la mañana, con la intención de volver al siniestro lugar donde se cometió el asesinato, con la pequeña esperanza de encontrar algo, por muy insignificante que fuera, que nos acercara un poco más a esa persona de la que había jurado vengarme.

Llegamos hasta allí en completo silencio. Estaba dispuesta a buscar en aquella casa, y sabía que esta vez lograría hacerlo sin huir al poco tiempo, como me había sucedido unas horas antes. Sentí como la adrenalina recorría mi cuerpo recorría mi cuerpo segundos antes de abrir la puerta de entrada.

Una vez más, aquella sensación. Pero por una vez, decidí hacerle frente. Sólo después, volví a pasar la mirada por la habitación en la que ahora nos encontrábamos, esta vez más detalladamente.

Sobre las pequeñas mesas repartidas por el salón, se encontraban todo tipo de objetos, desde libros, a plumas y tazas, y lo que supuse que eran restos de alguna fruta. La descolorida alfombra que ocupaba el centro de la estancia estaba totalmente cubierta de suciedad. Las velas que antaño eran encendidas cada noche, yacían medio derretidas sobre candelabros oxidados. Incontables telarañas polvorientas cubrían el techo o rellenaban el espacio libre que había entre los muebles. Y, aparte del sofá, había poco más en aquella parte de la casa.

Nessa se me adelantó unos pasos y comenzó a observar la habitación con detenimiento, poco después, la imité mientras me acercaba con paso lento al sofá. Una enorme rata salió entonces desde la parte trasera del mueble. Ambas nos sobresaltamos, pero enseguida continuamos buscando. Había pasado una media hora cuando me fijé en las escaleras que llevaban al piso superior. Descarté la idea al instante. No quería volver a mi antigua habitación. Tampoco tenía la intención de salir al jardín donde yo me encontraba mientras el verdugo de mis padres acababa con ellos. Volví a mirar la alfombra.

Y entonces lo vi. Un pequeño objeto brillante estaba fuera de lugar. Mis sospechas sólo quedaron confirmadas al alzar la pequeña pistas entre mis manos.

Evelyn

martes, 15 de septiembre de 2009

¿Que pasará?

Y... ¿que pasará cuando me descubran? ¿Cuando me vean, tal y como soy en realidad?
¿Que pensaran de mi? ¿Que decidiran hacer conmigo?
Ya no consigo dormir tranquila desde aquella noche...

Nessa.

Continuará.

martes, 8 de septiembre de 2009

Las BJDs

*
Buenas!

Por semi-peticion de una amiga, voy a escribir aquí que es una BJD, cuales son los cuidados que necesita y que tiendas las venden. (Aunque por supuesto hay que tener en cuenta que yo no soy una experta sobre el tema, por lo que puede faltar bastante información importante y os recomiendo que leáis también los FAQs de foros para BJDs).

ENLACES
Antes de nada quiero poner un par de enlaces que creo que podrían ayudar:
- Esta es una pagina donde "ayudan" a quienes quieran comprar un BJD por primera vez a hacer su elección: http://autorneto.com/referencia/domesticas/compras/eligiendo-tu-primer-bjd/
- Estos son dos foros de BJD en español, en los que podréis encontrar enciclopedias con todo lo que necesitais saber: http://bbsdreams.net/
http://bjdoll.net/
- Y por último, aquí teneis un enlace al mayor foro del mundo (al ser internacional se habla en inglés): www.denofangels.com/forums/
Espero que tambien os sirvan de ayuda :)

¿QUE ES UNA BJD?
Una BJD (Ball Jointed Doll) es una muñeca articulada (normalmente con trece articulaciones) hecha con resina de poliuretano.

ORIGEN
Fueron creadas por los años 90 por el dueño de la compañía Volks, en Japón, que vendía dollfies (doll+figure) y el cual fabricó para su mujer una mas grande(unos 60 cm) y articulada hecha con resina de poliuretano a la que llamó Super Dollfie (SD). Despues, comenzó a comerciarlas y las creó de otros tamaños, la Mini Super Dollfie (MSD) de 40 cm, la Yo-Super Dollfie (Yo-SD) de unos 25 cm y mas tarde la SD13, SD16 y SD17, algo mas grandes entre ellas y que las SD.
Mas tarde, fueron surgiendo otras marcas fabricantes de BJD, sobretodo coreanas y chinas.

RESINAS
Cada marca crea sus propios moldes, y en cada una los tonos de resina son distintos. Los colores de piel mas comunes son White skin (blanco) y normal skin (color carne), aunque el color varía con cada casa. Otro color bastante conocido es el tanned (de piel morena).

TAMAÑOS
Aunque el tamaño de los muñecos varía de algunos centímetros de una casa a otra, se suelen vender de unos tamaños concretos, y cada uno de ellos se suele llamar como las bjd de volks de ese tamaño, pero hay que tener en cuenta que los de cada tamaño de cada tienda tienen un nombre distinto (ej Luts: Delf -> 1/3 ; Kid Delf -> ¼ ; Honey Delf -> 1/6). Estos son los “tamaños estándar” :

- unos 60 cm (SD/SD13) 1/3
- unos 40 cm (MSD) 1/4
- unos 25 cm (YO-SD) 1/6

Mas tarde se crearon también mas pequeñas, de unos 16 cm, o otras mas grandes que varian entre los 70 y los 80 cm. Otro caso es también el de las PukiPuki de Fairyland o algunos pets, que llegan apenas a los 10 cm. Aunque cada vez existen mas muñecas que se alejan de los tamaños estándar. En primavera, por ejemplo, salió a la venta una muñeca credada por Dollmore única en el mundo de las BJD, con una estatura de 80 cm y las proporciones de una niña real, su nombre es Dahlia.
Negrita

ARTICULACIONES
Al principio, las BJD contaban con 13 articulaciones: cuello, hombros x2, codos x2, muñecas x2, ingles x2, rodillas x2, tobillos x2.
Ahora, aunque suelen tener esa cantidad de articulaciones (+ cintura, normalmente) , se fabrican también con mas articulaciones para mejorar su posabilidad o capacidad de movimiento. Aquí también se pueden encontrar excepciones, como es el caso del cuerpo de Dollshe, que tiene (creo que) 32 articulaciones, aunque eso degrada la estética del cuerpo.

CUSTOMIZACION

POSIBILIDADES
Las posibilidades que ofrecen las BJD para su customizacion son casi ilimitadas. Pueden cambiarse, los ojos, la peluca, la ropa, las manos, los pies, el cuerpo, hacer modificaciones con ayuda de un cuter o epoxy y cambiar el maquillaje a voluntad.

OJOS
Existen varios tipos de ojos, principalmente los acrílicos, de cristal y de silicona. En mi opinión, tanto los de silicona como los carilicos suelen que dar poco realistas, por lo que, aunque sean mas caros recomiendo usar los de cristal, ya que el resultado es mucho mas bonito y natural. El tamaño de los ojos puedes variar desde aproximadamente los 8mm hasta los 26mm, el tamaño adecuado para cada cabeza se sabe en función del molde, y no por el tamao de la muñeca.

PELUCA
Respecto a las pelucas, se debe tener siempre en cuenta que pueden desteñir sobre la resina del muñeco, por lo que hay que tener cuidado. Sus tamaños se miden por pulgadas.

MAQUILLAJE
Al maquillar a las BJDs, se puede borrar y volver a maquillar tantas veces como se quiera, pero se deben usar siempre los materiales adecuados, ya que sino se puede dañar seriamente la resina.

- Antes de nada, se debe aplicar siempre al menos una o dos capas de MSC Flat, que protege la resina y le da la textura adecuada para maquillarla. De igual forma, tras maquillarla se debe volver a aplicarlo para fijar el maquillaje. Unicamente se puede comprar en Corea, Japón, China o tiendas españolas como Black Ai o Les Golfes (Barcelona).

- Como materiales de pintura suelen usarse pasteles, acrílicos y lapiceros. Los pasteles deben ser sin aceites, ya que esto daña la resina. Los acrílicos deben de ser pinturas de la marca Tamiya,se pueden comprar en China, Corea o Japón, no se si también vende alguna tienda española). En cuanto a los lapiceros valen unos lapiceros acuareables normales.

- Para poner brillo sobre el maquillaje (Ej: brillo de labios), se debe usar igualmente brillo X-22 de la marca Tamiya.

- Para borrar el maquillaje se puede usar UNICAMENTE Mr. Color Thinner, que puede comprarse en los mismos sitios que los acrílicos Tamiya. Recordad que se debe echar siempre otra capa de MSC Flat cuando se borra algo con Thinner antes de volver a maquillar.

CUIDADOS
Las BJDs no necesitan cuidados demasiados cuidados, salvo el uso de los materiales adecuados a la hora de maquillarlas.

Lo único que hay que tener en cuenta es que la resina amarillea (o verdosea en algunos casos del White Skin de Luts) con el tiempo, por lo que aproximadamente una vez al año se recomienda desmontar la muñeca, quitar el maquillaje y MSC Flat y lavarlas con agua y jabón (estilo Fairy) o con agua y alcool de quemar, frotándolas con una eponja que se vende especialmente para ese fin o simplemente con la esponja mágica de Don Limpio. En el caso de que los elásticos estén destensados se debe retensarlos o cambiarlos por unos nuevos.
Recordad que la exposición continua al sol o el humo del tabaco hacen amarillear la resina rápidamente (o verdosear en algunos casos del White Skin de Luts). Aunque siempre se puede retrasar el amarilleo con la exposición al sol gracias al MSC Flat UV Cute.

CASAS
Aunque por supuesto no están todas, pongo aquí las que son las principales tiendas donde se pueden comprar las BJD (siento no poner enlaces, pero lo hiré haciendo cuando pueda).

- Angell Studio www.angell-studio.com/
- B&G
- Bambicrony
- Blue Fairy
- Crobidoll
- Custom House
- Doll in Mind (DIM)
- Dollzone
- Dollmore
- Dollndoll
- Dream of Doll (DoD) http://www.dreamofdoll.com/eng/main/mapage.asp
- Dollshe
- Elfdoll
- Fairyland (Mi favorita :p) www.dollfairyland.com/
- Hypermaniac
- Iplehouse
- Latidoll
- LEEKE
- Luts www.eluts.com/
- Migidoll
- Musedoll
- Peakswoods
- SOOM (que destaca por sus limitados con partes de fantasía <3)
- Volks www.volks.co.jp/en/index.aspx

Espero que os sirva de ayuda, si alguien quiere añadir algo basta con que me lo diga a traves de un comentario.

viernes, 4 de septiembre de 2009

A violet

Hace nada me llegó el vestido de Evelyn y le hice estas fotos para enseñarlo. Aprovecho tambien para enseñar los tatuajes que me atreví a hacerle por fin. ^^ Ambos son marcas de nacimiento heredadas de sus padres cuyo significado Evelyn ignora. Siento lo mal que se ven las fotos en el blog u.u








Bonus de las manos:

sábado, 29 de agosto de 2009

Recuerdos


Aquella noche, al contrario que todas las anteriores, hacía calor. Tras la cena, mis padres se sentaron en el pequeño sofá a leer el libro... aquel libro que no me estaba permitido tocar y el que, en el caso de que lo hubiera cogido, me habría aplastado como si fuera un diminuto insecto.
Sin nada mas que hacer, decidi salir fuera a jugar con los cariñosos gatos que a veces rondaban alrededor de nuestra casa. La luna llena iluminaba debilmente nuestro florido jardin donde los grillos cantaban mientras pequeños murcielagos volaban sobre mi cabeza. Busqué a los gatos por todas partes. Sabía que debian estar allí, los había oido maullar poco antes de comenzar a cenar. Pero ya no estaban en mi jardín. Resignada, me senté junto al estanque y comencé a dibujar en el barro mientras tatareaba una pegadiza canción que nos habian enseñado hacía poco en la escuela.
Unos minutos despues, lo sentí. Una sensación extraña, que no había sentido nunca y que dudo que algun día vuelva a sentir. Sentí tristeza, frío, miedo, confusión y temor por lo que podría estar sucediendo. Y en ese momento, sin ninguna razón, ví los rostros de mis padres en mi mente. Desconcertada y asustada, me dirijí rapidamente hacia nuestra modesta casa, habrí la puerta trasera y entré en la cocina.
Una misteriosa atmosfera asfixiante inundaba la habitación. Me paré en seco. Nunca había sentido un temor como ese. Ansiosa de saber que estaba sucediendo realmente, comencé a andar silenciosamente hacia el salón. La imagen que ví entonces es la unica escena de mi vida que se que jamas podre olvidar por mucho que me esfuerce.
Mis padres, sentados en el sofá, se abrazaban fuertemente como si nada ni nadie pudiera separarles. Bajo sus ojos cerrados podían distinguirse pequeñas lagrimas brillantes que daban a sus pálidos rostos un aire de melancolía estremecedor. El libro había desaparecido.
Todavía no podía creer lo que estaba sucediendo cuando la puerta se abrío de repente. La aparición de aquella persona hizo aumentar todavía más mi desconcierto. La pequeña anciana que entró por la puerta principal no era otra que una de las mejores amigas de mi madre, y aunque en realidad no petenecia a mi familia, yo había comenzado a llamarle abuela varios años atrás.
Su expresión inicial fué de profundo terror. Despues, dirijió hacia mi su mirada. En sus ojos pude distinguir un claro sentimiento de alivio. Se avalanzó sobre mi con un rapido movimiento y me abrazó con fuerza. Aunque se mantuvo en silencio en todo momento, pude sentir sobre mi hombro sus frías lagrimas.
Lo unico que recuerdo a continuación es que no volví a ver a mis padres y que, tras recoger mis cosas, me mudé a casa de aquella amable anciana que me había encontrado sola y aterrada en el salón de mi casa, observando los cuerpos sin vida de mis padres. Pero, aunque no volví a pisar el suelo de la casa en años, sentí en todo momento que sus espíritus seguían junto a mí, y, con ellos, otra fuerza mayor que no había llegado a sentir hasta aquella terrible noche de verano.*
Evelyn

martes, 25 de agosto de 2009

Jardin







Dyärene

Imaginad extensas superficies de prados y valles verdes poblados de todo tipo de flores, donde habitan numerosas criaturas y pastan desde el ganado de los pastores, hasta manadas de majestuosos unicornios procedentes de bosques cercanos. Imaginaos inmensos bosques llenos de magia que rodean los prados, hogar de una variedad inimaginable de seres, tanto mágicos como sin magia, que viven en harmonía entre los robles centenarios. Atravesando los bosques mientras describen numerosas formas, imaginad pequeños arroyos de agua cristalina donde viven preciosos espíritus y hadas. Manchando la superficie verde creada por los árboles, pueden apreciarse desde pequeños estanques, hasta grandes lagos surcados por bellas aves acuáticas. Imaginaos una modesta ciudad medieval rodeando plazas donde descansan viejos arboles que desprenden una sensación inexplicable de serenidad. Imaginad ahora sus habitantes, tanto humanos como elfos y demás seres poseedores de magia que, al contrario que en el caso de los humanos, son discriminados y marginados por la Iglesia, lo que provoca numerosos intentos por ocultar sus verdaderas identidades. Ahora, imaginad a la diosa, la Madre Naturaleza, creadora de todo lo existente, que debe asistir con resignación a las cazas de brujas y druidas que siempre la han apoyado y respetado. Estos últimos, increíblemente numerosos antes de la llegada de los cristianos, se han visto reducidos en número de forma drástica durante los últimos siglos, pero, pese a todo, nunca les abandonará la esperanza de un futuro mejor dónde no se verán obligados a ocultarse ante la Iglesia y podrán volver a contemplar cómo la vida transcurre en paz en el pequeño reino.

En los últimos años, cuatro de los muchos componentes de la Diosa Madre, el Fuego, la Tierra, el Agua y el Aire, han creado al inseminar mujeres sin que estas lo supieran, cuatro semidioses, que poseen el don de manejar estos cuatro elementos a cambio de su voz, su vista, su oído o su olfato, y sólo ellos, con la ayuda de alguien capaz de guiarles, serán capaces de salvar Dyärene del mal que se avecina silenciosamente sobre sus tierras…